La obra de la Sociedad se divide, por costumbre, en cinco disciplinas. No son etapas que se completan; son prácticas que se sostienen. Cada miembro vuelve a cada una de ellas, de alguna forma, todas las semanas.

I · Prima

Studium

Estudio

Estudio, aquí, significa la lectura cuidadosa y repetida de un pequeño canon de pensamiento contemplativo occidental. No es consumo de información. Es un compromiso sostenido con un número finito de textos durante muchos años, con el fin de permitir que sus estructuras de pensamiento se vuelvan propias.

El miembro lee en profundidad, despacio y de nuevo. La Biblioteca enumera las obras principales.

II · Secunda

Contemplatio

Contemplación

La contemplación es el ejercicio disciplinado de la atención sostenida sobre un objeto — un pasaje de texto, una pregunta, una virtud o las condiciones de la propia vida. No es meditación en el sentido moderno terapéutico, y no tiene propósito oculto alguno.

Es el ejercicio filosófico mediante el cual lo estudiado se lleva, lentamente, a la comprensión. Los primeros estoicos lo llamaron prosoche: la atención cercana a la propia mente.

III · Tertia

Disciplina

Disciplina

La disciplina es la ordenación diaria y semanal de la vida: del sueño, del trabajo, de la palabra, de la compañía, de la atención. Se trata como un oficio, refinado a lo largo de la vida más que dominado en un instante.

Sin ella, el estudio y la contemplación sólo producen fragmentos. Con ella, se acumulan.

IV · Quarta

Consilium

Consejo

El consejo es la práctica de presentar las propias deliberaciones ante un miembro senior de la Sociedad y de ofrecer consejo a cambio. No es terapia ni dirección espiritual. Es el lento afilado mutuo del juicio que ocurre entre dos personas serias que comparten un vocabulario.

Cada miembro de la Sociedad mantiene consejo con al menos otra persona. La correspondencia puede prolongarse durante décadas.

V · Quinta

Officium

Servicio

El servicio es la obligación práctica del miembro: con la Sociedad y la preservación de su canon, con quienes trabajan a su lado en el mundo y con el propio mundo, que debe vivir con las consecuencias del cultivo o del abandono de cada uno.

No es filantropía como espectáculo. Es el reconocimiento de que una disciplina privada contrae una deuda pública.

Las disciplinas no son cinco caminos. Son cinco caras de un mismo trabajo.

El recorrido por estas disciplinas está señalado, tradicionalmente, en tres grados.

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