El sendero de la Sociedad se divide, por antigua costumbre, en tres grados. Señalan etapas de formación, no honores. Describen lo que un miembro ha emprendido — no lo que ha llegado a ser.

Cada grado se alcanza mediante trabajo paciente y el consejo de los miembros mayores. Ningún grado es, en sentido estricto, un destino.

Gradus Primus

Discipulus

El Estudiante

El primer grado es el del estudiante. Se inicia tras la aceptación de la petición y puede durar varios años. El Discipulus se ocupa de los fundamentos: la lectura de los textos principales, el establecimiento de la disciplina personal y la formación de hábitos de atención.

Trabaja bajo la guía de un Magister, con quien mantiene correspondencia regular. La expectativa de este grado no es la iluminación; es la fidelidad — el regreso diario a la lectura, el ordenamiento cotidiano de la vida.

Gradus Secundus

Socius

El Compañero

El segundo grado es el del compañero. Se alcanza cuando un Discipulus ha demostrado, durante un periodo sostenido, la práctica constante de las disciplinas y un dominio suficiente del canon para entrar en diálogo sustantivo con los miembros mayores.

El Socius es un miembro pleno de la Sociedad, participa en su trabajo y mantiene correspondencia privada con otros Socii y Magistri. La labor principal de este grado es la integración del estudio y la práctica — la lenta conversión de los textos leídos en modos de ser.

Este es el grado más largo, y la mayoría de los miembros de la Sociedad no avanzan más allá de él. Permanecer Socius de por vida no es un fracaso; es el curso ordinario y honorable.

Gradus Tertius

Magister

El Maestro

El tercer grado se confiere sólo por el consejo unánime de los Magistri en ejercicio, y únicamente a quienes han dado evidencia — a lo largo de muchos años — de una práctica integrada, de juicio maduro y de la capacidad de ofrecer consejo.

El título no confiere autoridad sobre otros. Confiere una obligación — ofrecer consejo cuando se solicita, mantener el canon y las costumbres de la Sociedad y sostener, con cuidado, la formación de quienes llegan después.

Un Magister continúa estudiando, contemplando y sirviendo. El grado no marca la culminación del trabajo, sino la asunción de su peso.

Los grados de la Sociedad son privados. El grado de un miembro es conocido por quienes necesitan saberlo, y por nadie más. La Sociedad no anuncia ascensos; no publica listas.

Festina lente. — Apresúrate despacio.

El trabajo comienza, en cada grado, con la lectura.

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